sábado, 24 de septiembre de 2016

Los Monstruos



Tras haber escuchado a la vicepresidenta del país: Soraya Sáenz de Santamaría alertando contra la posibilidad de un gobierno Frankenstein de la oposición, me he preguntado si esta hipótesis sería el pistoletazo de salida de los monstruos, en la dirección del Estado.
La verdad es que a primeras de cambio, me di cuenta que, si me sobraban monstruos, era apenas por la escasa duración de la vida democrática en España; no descarto que con el paso del tiempo, lleguemos a estar escasos de seres monstruosos para adjudicar a los gobiernos del porvenir. El hecho de que la presencia de "Fantasmas" en las responsabilidades gubernamentales, sea una de las tradiciones con más acervo en la historia española, sienta las bases para que mi funesta predicción, se convierta en la realidad de un futuro poco prometedor.
Yo no estaba aquí , y por eso no puedo adjudicar su monstruito a Suárez o a Calvo Sotelo, con quien coincidí tan poco, que no me atrevería a colgarle un sambenito; quizás apenas decir que me parecía demasiado aburrido como para otorgarle una representación sobrenatural.
La serie histórica comenzó en Octubre de 1982 con el advenimiento de la era Jekyll- Hide. Si bien la conversión fue gradual (y ayudó a no percibirla nuestra necesidad de creer y nuestro escaso entrenamiento democrático), terminamos despertando en plena pesadilla de "patadas en la puerta"; terrorismo de cal viva y amiguismo choricero. 
Cuando el bipolar se convirtió en jarrón chino y asesor de Gas Natural (a los monstruos les gusta salir por la puerta grande), vino el Gremlin con alma de King Kong, que sembró profusamente los campos de un futuro miserable para la mayoría y de esplendor para él y sus amiguetes. Siguió la Psicosis miope de Norman Bates (alias Bambi o Pierre Nodoyuna), que terminó por desencantar a los que tenían el sueño profundo. 
Por último, justo cuando estábamos anémicos de tanta puñalada (creo que fueron 135) España entusiasmada votó (tampoco había mucho más) por los vampiros. Su jefe no se ve en los espejos; pero sí en el plasma, y nos ha dejado exangües. 

Yo no sé si Frankenstein es malo o bueno, pero después de haber sufrido al conde Drácula, Los hombres del saco y la niña del exorcista, creo que hay que darle una oportunidad.
Aunque sea por cambiar, prefiero a la familia Adams que a La Famiglia Corleone.

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