miércoles, 24 de febrero de 2016

¡Honra a la Wikipedia!


Soy un lobo estepario, no suelo participar en tradiciones, costumbres ni simbología de las sociedades en que he vivido ni vivo. No celebro la Navidad, la Semana Santa, Halloween, carnavales, ni siquiera mi cumpleaños; jamás he tenido fervores patrios ni he querido que la selección de fútbol del país en que me tocara estar, ganara aún sin merecerlo. Muy pocas veces he sentido entusiasmo por fenómenos artísticos de masas, si exceptuamos a Sabina, Serrat, Juan Luis Guerra o Mecano hace miles de años. Seguramente se me olvida alguno; pero creo que con estos ejemplos, acierto a dar la idea de lo que quiero decir. 
Las tribus nunca fueron lo mío, e ignoré sistemáticamente tanto a las subculturas como a las modas; no tengo perforadas las orejas ni ningún tatuaje etiqueta mi piel.  Mi eclecticismo es tan dinámico, como lo es mi inconsistencia pasional. 
He perdido la fe tantas veces que me da una enorme pereza creer en nada.                          
Sólo la Wikipedia, como proyecto común me enamora, miles de personas trabajando ad honorem por el conocimiento; entregando su tiempo desinteresadamente para que la información fluya desde un punto de vista casi siempre neutral, es para mí, lo más parecido a la filantropía. 
Cuando aún podía, recuerdo haber hecho una modestísima contribución económica a la organización de Jimmy Wales y Larry Sanger; pero muchas veces he editado artículos allí donde hacía falta, o he subido imágenes a la Wikimedia para que aquellos que no pueden desplazarse, vean como luce tal o cual sitio. Es mi forma de agradecer y participar en un empeño del que todos disfrutamos en mayor o menor medida.
Me resulta triste leer u oír a detractores que jamás han hecho nada por nadie más allá de su círculo íntimo; sus burlas y descalificaciones, cuando no un vandalismo gratuito para justificar su postura.
Para mí la Wikipedia es signo de fraternidad en pos del procomún (podeis buscarlo en la Wikipedia)

 Animo a mis cuatro queridos lectores a participar en esta hermandad de la información y el conocimiento; todos sabemos algo que otros pudieran querer saber, pongamos nuestro granito de arena en la mayor pirámide que jamás se haya construido. Buenas noches. 

domingo, 14 de febrero de 2016

El santo extorsionador

Me pregunto: ¿Cuántos componentes de parejas han hecho hoy un regalo sin tener ganas de hacerlo?; hay que tener mucha personalidad, mala memoria o amor al riesgo, para desentenderse de la presión ambiental.
Celebrar San Valentín, como ejercer la  fraternidad en las fiestas navideñas o exhibir la disposición al desenfado en carnavales, es más que nada una obligación más ligada al calendario que al ánimo. 
Los enamorados verdaderos, no necesitan de fechas prefijadas para ser obsequiosos; dan, todo el tiempo, valiosísimos presentes que van mucho más allá de ese afecto impostado (eso sí, envuelto primorosamente) que supone regalar cuando lo decide la publicidad de los gigantes del comercio. Miran, besan y sienten espontáneamente, y esas mercedes, valen más que todo el oro del mundo...¡bueno, quizás me estoy pasando un poco!
La cuestión es que detesto las imposiciones; y San Valentín, santo que probablemente ni haya existido (al menos la Iglesia Católica lo apeó del santoral a finales de la década de los sesenta por lo dudoso de su existencia real), es una de ellas.
Hay varias versiones acerca de la ligazón de los enamorados con el santo en cuestión y el 14 de Febrero; una de ellas nos habla de un médico que, convirtiéndose en sacerdote cristiano, casaba en secreto a los soldados, cosa que el Emperador romano Claudio II había prohibido expresamente, por considerar el matrimonio, incompatible con las armas, y fue decapitado por ello un 14 de Febrero del año 270. Es la más pintoresca.
Hay incluso quien considera que la elección de esta fecha como símbolo de los enamorados, está relacionada con el comienzo del emparejamiento de las aves en el hemisferio norte en estos días del invierno.
El negocio de esta "milenaria" tradición, comenzó en 1842 por iniciativa de la espabilada estadounidense Esther Howland, quien desarrolló comercialmente la tradición germano-inglesa desde el siglo XVIII, de enviar postales para esta fecha; simplemente las hizo un poco más ñoñas, con forma de corazón, y abrió la caja de la costumbre y sus truenos.
En España (siempre a la vanguardia) hubo que esperar a que Pepín Fernández, en 1948, viera el filón, y a través de sus grandes almacenes, Galerías Preciados, nos pusiera a todos en la tesitura de regalar o ser un seto o un desamorado.
Como el hombre era muy "echao palante", intentó colarnos también el día de las abuelas y el día de los niños; pero no tuvo éxito, debido a que ni niños ni abuelas pueden ejercer presiones de tipo sexual.  
Sé que mi docena de novias se mosqueará por este post y me las harán pasar canutas; pero al menos ya tengo una excusa de corte ideológico para justificar mis verdaderos motivos, soy un miserable.


PD: Lo digo yo antes y os ahorro el comentario descalificante. Feliz día de los enamoraidiotas.

viernes, 5 de febrero de 2016

Besando a los nuevos príncipes



He votado a Podemos; siempre he sido de izquierdas y consideré que era la mejor opción, ante la tarea que tenemos por delante, una parte de la ciudadanía. Es verdad que Pablo Iglesias es un poco soberbio; pero es audaz y bien formado, cosa que no se puede decir de sus principales contrincantes, en la tarea de gobernar con la ambición de revertir tanta desigualdad, como la que se ha institucionalizado. Mucha gente necesita de esta clase de líderes para creerse que por fin serán tenidos en cuenta y se decide a votar; un tipo contundente con velocidad mental, capacidad de análisis, y que no se amilana ante el continuo ataque del amplio frente que han fraguado sus enemigos ideológicos, preocupados por perder el chollo del que disfrutan desde la transición.
Una de sus bazas más importantes, es la no contaminación de su formación, ya que no tienen una historia que pudiera restregársele en el ámbito de la corrupción o injustas medidas de gobierno, el inequívoco estigma de los dos grandes partidos nacionales.
El rojo y el azul del bipartidismo mezclados, no huele precisamente a violetas, sino al pútrido fermento de la impunidad que dan las mayorías absolutas. PP y PSOE han dejado claro, siempre que han gozado de este amplio respaldo, que son incapaces de evitar el desmadre corrupto de las legiones de listillos que pueblan sus filas, así como su incapacidad, o desinterés en frenar estos humillantes abusos contra los contribuyentes, aprovechándolos incluso, para obtener una financiación ilegal para campañas electorales o distribución de gratificaciones opacas al fisco. Desde la gran rapiña (constructoras o privatizaciones) hasta la ratería (Amy Martin o diputados comisionistas), nuestros próceres han demostrado un desprecio absoluto por las leyes que ponen trabas a sus intereses; elaborado complejas tramas de terrorismo armado o económico-financiero y promulgado leyes del embudo sin pudor alguno.
Hace poco escuché al ex juez Manglano, quien al ser preguntado sobre la corrupción en Valencia respondió que la corrupción no es exclusiva de esta comunidad, sino un triste patrimonio de España entera, cosa que es fácil de comprobar en un garbeo por las hemerotecas.

El abanico político de los ciudadanos es bastante más amplio de la polarización en izquierda y derecha que nos quieren vender a la hora del "voto útil". Con la inclusión de los dos nuevos partidos, ahora tenemos: Ultraderecha, derecha, centro derecha, centro izquierda, e izquierda. Si alguien me preguntara por una ultraizquierda, que yo no percibo, lo único que me dejaría claro es la procedencia del preguntón.
Gobernar para todos estos matices ideológicos es una tarea harto complicada, y no veo más solución en que ninguno tenga la mayoría suficiente para hacer de su capa un sayo; que se fiscalicen unos a otros y se vean obligados siempre a negociar y pactar medidas intermedias que apunten a la máxima igualdad posible en ese panorama político.
La derecha, hablando para su parroquia anuncia un panorama catastrófico si se vieran obligados a dejar el gobierno; lo hacen a gente que defiende sus intereses y a otra que, perteneciendo a los desfavorecidos, no fueron adiestrados para pensar por su cuenta y reacciona ante el discurso del miedo. Ese Apocalipsis del que hablan, es el sellado de las puertas giratorias y el capitalismo de coleguillas, del que viven desde que la generosidad de la fisiología, nos liberara del general Franco.
Ni la izquierda convencerá a la derecha (ni viceversa) de sus postulados económicos; son intereses contrapuestos. Es la hora de la política, y cruzo los dedos para que Iglesias y Garzón no nos salgan ranas, como aquel que nos ilusionó en el 82 y nos avergüenza desde hace mucho.