martes, 12 de marzo de 2013

Carta a la Defensora del pueblo


A continuación pego la carta enviada a la Defensora del Pueblo: Soledad Becerril.


Sra. Defensora del Pueblo, le seré sincero, no tengo la menor esperanza de que haga algo al respecto en la cuestión que le plantearé; pero como no quiero esperar a que cambie el color del gobierno (cosa improbable a tenor del descrédito del principal partido de la oposición), me dirijo a Ud. para que considere mis razones en una situación injusta, y hasta inconstitucional si hilamos fino.
No se moleste en responderme con esas cartas tan formales e inútiles que remiten los defensores del pueblo que he conocido cuando quieren decirle a uno que es un pringado y más vale que lo asuma de una vez. Haga algo al respecto, u olvídeme, que ya no estoy para paripés.  

Creo llegado el momento de acabar con la injusticia que supone obligar a los ciudadanos a tener una cuenta bancaria, so pena de no poder cobrar salario, pensiones o contratar y pagar servicios y someterlos así a la arbitrariedad y abuso de los bancos.
Hoy en día, para contratar servicios o pagarlos, y hasta para pagar multas de tráfico, cobrar una pensión o salario, es obligado tener una cuenta en un banco. Si el saldo de tu cuenta, es inferior a lo que los propios bancos fijan arbitrariamente, se te penalizará con el eufemismo ese de: "Mantenimiento de cuenta", que se suma a comisiones vergonzosas, "errores" siempre a favor de la entidad y otras prácticas detestables. Su tradicional función, la de financiar los proyectos de la gente, se ha convertido en un descarado ejercicio de especulación y abusos, con el que hay que acabar cuanto antes.
Se nos obliga a financiar los errores de unas entidades privadas que no dudan en perjudicar a la ciudadanía con tal de obtener beneficios.
Amparados por los sucesivos gobiernos, los bancos medran sobre la ciudadanía sin dar a cambio, más que el bochornoso espectáculo de los sueldos de sus directivos y la impiedad con los débiles que han generado. Tras el tendal dejado por su gestión en los últimos años, a estos empresarios con patente de corso, no les tiembla el pulso a la hora de dejar en la calle a las víctimas de sus prácticas comerciales, mordiendo la mano de quien les da de comer.

2 comentarios:

mangeles dijo...

No creo que le conteste porque no se atreverá a manifestar que también le parece una atrocidad. Besos

Verae dijo...

A todo lo expuesto hay que añadir que, ahora, también cobran por ingresar dinero en cuenta (si no se es cliente de ese banco)... ésto ya me parece el súmmmmum de la incoherencia, de la avaricia, del... Además, te obligan que la mayoría de las gestiones se realicen en los cajeros.
Cuando ya seamos expertos en utilizar las maquinitas, nos hayan convertido en meras tarjetas, y los empleados de banca sean innecesarios, tal vez los veamos mover el trasero por las calles, con pancartas, reivindicando su puesto de trabajo... creo que son los únicos que, a estas alturas, aún no lo han hecho.

Besos.