domingo, 10 de marzo de 2013

Armas blancas


Constantemente, en las calles una parte de la ciudadanía se manifiesta en contra de los recortes. La tijera, ha pasado de ser una herramienta a convertirse en símbolo de protesta. Podríamos sumar a este instrumento doméstico, otros filos, de los que abusa el gobierno del Partido Popular.
¿Qué me dicen de los sablazos fiscales por ancestrales operaciones inmobiliarias, tributaciones o multas recaudatorias sin más?. La puñalada trapera a los que pagan regularmente sus impuestos que ha supuesto la amnistía fiscal, beneficiando  a defraudadores y tramposos, ha puesto a descubierto a su vez, una riña a navajazos entre el ex tesorero Bárcenas y el partido al que servía por un "quítame allá esos sobres". 
Dentro del partido, Esperanza Aguirre intenta serruchar el suelo a Mariano Rajoy; pero como no aparece casi nunca, no sabe dónde hacer el agujero, y se tiene que conformar con socavar a María Dolores de Cospedal.
La derecha como se puede ver, sigue siendo de hierro; aunque haya pasado del escudo y la armadura a las armas blancas y las balanzas injustas, haciendo que hasta una de sus principales premisas: "Pan y circo", se haya desviado de su antiguo equilibrio. 
A mí me gusta el fútbol; pero me gusta también la cultura o el sexo, y...todos los días, con sesiones de hasta ocho horas, al hilo y sin sacar, me parece demasiado circo para tan poco pan. 

1 comentario:

tequila dijo...

El mes pasado se suicidaba un hombre que tras perder su casa recibía una carta de hacienda pidiéndole cuentas pendientes que acababan de conocer. Podría parecer que el hombre era un defraudador fiscal pero habría que añadir que la deuda solicitada era de unos 400 euros (casi todo intereses)y que para un hombre en paro al que le seguía reclamando “el resto” una entidad bancaria, supuso el colmo del absurdo del abuso.
Nos desayunamos de a diario con noticias de corruptos (los caídos del paraíso fiscal) que llevan años defraudando millones al erario público. En este país se legisla a medida de amiguetes y propio beneficio del mandatario. Pena que aún no nos hayamos dado cuenta que somos mayoría, que nos regimos por una leyes hechas para chuparnos la sangre, para seguir: no manteniendo al Estado, si no a una pandilla de sanguijuelas que por arrastrar cadáveres de todos los que se interpusieron a lo largo “de su carrera”, creen estar legitimados para hacer lo que les de la puta gana.
Del seguimiento masivo futbolístico- en directo o televisado- y la falta de asistencia a las manifestaciones… de eso: ni hablo.