martes, 26 de febrero de 2013

Un golpe de suerte premeditado



Las declaraciones de la Ministra de Empleo alemana acerca del golpe de suerte que ha tenido con la masiva afluencia de los mejor preparados de los deshilachados países de su entorno y hasta desde fuera del imperio, me resultan muy irritantes. 
Bien es verdad que a ese puticlub fuimos por voluntad propia, subidos al taxi del bipartidismo, y que hasta un servidor, desconfiado recalcitrante, le hacía ilusión la aparente intención de borrar fronteras y transformarnos en una nación heredera de lo mejor del desarrollo humano, en lo político y lo social. ¡Pero qué pardillo fui!
La Europa de la austeridad nos asfaltó para vender su tecnología y manufacturas, y para evitar que los camiones volvieran vacíos, los llenaban de pepinos proclives a la sospecha y dar la sensación de toma y daca.
Nuestros próceres pudieron choricear a sus anchas ante la cascada de capital que terminarían pagando quienes no participaron en la fiesta más que para recoger las migajas y formar emigrantes para mayor gloria de quienes diseñaron el timo del Eurito. 
¡Más Europa!, como quien dice ¡más madera! continúan pregonando los partidos que han erigido la pira de las conquistas sociales de tres décadas, y se alejan de ella tras apagar su Dupont de oro.

2 comentarios:

Verae dijo...

Como habrá comprobado, las cosas no han mejorado nada en absoluto durante su larga ausencia. Es más, yo diría que la manzana, cuando empezó a crecer, ya llevaba inoculado un gusano dentro. Confieso que formé parte (ingenua de mí!) de la fila de los pardillos, y ahora me siento tan frustrada que hasta siento ese dolor tan amargo que es el de la traición.

En fin, le doy la bienvenida a esta su casa, y espero que de cuando en cuando cuelgue algún cuadro de esos que me dejan patidifusa.

Le dejo un beso.

tequila dijo...

Me apena e irrita pensar en la cantidad de dinero público y de cada familia que se ha invertido en la formación de ésos que ahora se ven obligado a emigrar para buscar trabajo. Normal que se relaman: impulsarán su país a coste cero o de calderilla.
Los que lo vivimos de cerca palmeamos condescendientes las espaldas de los padres que ayudan a hacer las maletas de los suyos. Asistimos- tratando de mantener el tipo- mientras observamos cómo se endurecen sus facciones luchando entre la impotencia de no poder ofrecerles nada y la alegría de saber que allí tendrán una oportunidad. Aquella con la que soñaban los años en que fueron ahorrando monedas que permitieran a su progenie estudiar para aumentar las opciones de encontrar trabajo…
Nuestros gobernantes no sólo no se sienten ofendidos si no que persisten en el engaño de la Europa salvadora y gratificante, mientras pagan el precio de mantenernos dentro con pupitres y camas de hospitales desmantelados.
Más europa!

Me alegra su vuelta