miércoles, 27 de febrero de 2013

Toni Cantó


Y cada día canta más, me atrevería  a aseverar. UPyD juega al despiste de parecerse a la derecha y a veces a la izquierda, como para dar la idea a los menos reflexivos que es de centro. El centro, no es la equidistancia de la izquierda y la derecha, porque eso, políticamente, no es posible. Se pude ser más derechón o menos, y se puede ser socialdemocratín o del PSOE (que es un grado inferior); estos dos bloques juntitos, conforman el tan mentado centro, porque en definitiva, es el bipartidismo lo que está detrás de esta opción fantasma. La alternancia en el poder, que también se puede definir como: "Quítate tú para ponerme yo" ha dado pruebas suficientes de la inexistencia de los hipotéticos cambios propuestos, y sus resultados económicos suelen ser sospechosamente parecidos. La esencia verdadera de la derecha o la izquierda, no tienen cabida en este tipo de parlamentos que nos han impuesto, porque sus respectivos discursos reales asustarían a demasiada gente: a gente que es pobre y cree que un día podría pasarse al otro bando y explotar a los que fueran los suyos impunemente; a gente que, sin ser rica, así se considera, y le gustaría que se expulsara a la plebe de España, sin darse cuenta de que es quien le da de comer con sus eternas jornadas por dos sestercios, al tiempo que paga los servicios, la energía y los gorrones a precio de clase media.
Rosa Díez pertenece a a esa clase de canalla astuta capaz de hacer creer a unos perseguidos por el Ku Klux Klan de que ella es negra, si necesitara sus votos, y que estos no son hijos de Dios, si vendiera cruces y cerillas. De momento deja que la cuerda se estire, para calibrar cuánta casiderecha y cuanta semiizquierda ha caído en sus redes en el río revuelto. Cuando lo sepa, puede que Tony Cantó abandone la política y la vida heterosexual (si es que la tuviera, que no lo sé ni me importa), porque lo que es seguro, es que lo va a tener difícil para follarse tías.




martes, 26 de febrero de 2013

Un golpe de suerte premeditado



Las declaraciones de la Ministra de Empleo alemana acerca del golpe de suerte que ha tenido con la masiva afluencia de los mejor preparados de los deshilachados países de su entorno y hasta desde fuera del imperio, me resultan muy irritantes. 
Bien es verdad que a ese puticlub fuimos por voluntad propia, subidos al taxi del bipartidismo, y que hasta un servidor, desconfiado recalcitrante, le hacía ilusión la aparente intención de borrar fronteras y transformarnos en una nación heredera de lo mejor del desarrollo humano, en lo político y lo social. ¡Pero qué pardillo fui!
La Europa de la austeridad nos asfaltó para vender su tecnología y manufacturas, y para evitar que los camiones volvieran vacíos, los llenaban de pepinos proclives a la sospecha y dar la sensación de toma y daca.
Nuestros próceres pudieron choricear a sus anchas ante la cascada de capital que terminarían pagando quienes no participaron en la fiesta más que para recoger las migajas y formar emigrantes para mayor gloria de quienes diseñaron el timo del Eurito. 
¡Más Europa!, como quien dice ¡más madera! continúan pregonando los partidos que han erigido la pira de las conquistas sociales de tres décadas, y se alejan de ella tras apagar su Dupont de oro.

lunes, 25 de febrero de 2013

Transparencia en diferido

Escuchar hoy a Dolores de Cospedal sus explicaciones acerca de la situación laboral de Bárcenas, es cuando menos, divertido. Bien es verdad que también deja claro el desprecio que siente el partido en el gobierno, por los interrogantes que se hace una parte de la ciudadanía (los que no les han votado), los otros no se cuestionan nada; para ellos, votar al PP es un auto de fe, y le seguirían votando aunque asaran niños en las fiestas de los pueblos, visto lo visto.
En este enlace, se podrá escuchar una parodia de las explicaciones confusas de esta mujer de rostro pétreo y lamentable oratoria:

http://www.cadenaser.com/espana/audios/ventana-1700-1800-25022013/csrcsrpor/20130225csrcsrnac_16/Aes/

Que Uds. lo disfruten, si no se mueren de vergüenza ajena.