lunes, 23 de abril de 2018

El puto teléfono

Hay un pensamiento generalizado acerca de que la telefonía portable, ha significado un milagro de utilidad incalculable para sortear las barreras de la comunicación entre la gente.
Atendiendo a las excepcionalidades que corroboran ese aserto, me inclino yo a asegurar todo lo contrario.
  Baste ver el desfile de zombis abducidos por el cacharrito; el innecesario corro de media docena de personas, más atentas a sus pantallas que a sus, asimismo, obnubilados compañeros. Presencias corpóreas en realidades o ficciones distantes, o entretenimientos inmediatos, ajenos al grupo que aparentan.

Me pregunto: ¿qué fecundos soliloquios mantenían el 75 % de las mujeres en la odiosa era pre-móvil, cuando debían desplazaerse de un lugar a otro, sin poder liberar la profusa verborrea que al parecer albergan.
Prueba de esto es que, si por ventura te cruzas con dos mujeres (que seguramente habrán agotado sus baterías), y se ven obligadas a hablar entre ellas, mantienen dos monólogos inconexos con los intervalos menos pacientes que pudiera registrar una app. de cronómetro. La mayor ventaja de esta modalidad es que no se calienta la oreja, ni por contacto con el teléfono, ni interés por la interlocutora.
 Es un pacto tácito:
-Yo iPhone, tú Android.

Las ancianas que antes apresaban brazos, conocidos o ignotos, para desaguar sus torrentes verbales, chequeando al mismo tiempo bondad y paciencia, van ahora provistas de un prodigio de la tecnología, que si bien les ha hecho perder musculatura en la garra, ofrece a cambio un listín de víctimas como catálogo para escoger al primer toque, apartándolas de excusas por las prisas, y del mundo circundante.
Veo también esta tara en hombres, y se da la circunstancia que, el menor porcentaje de incontinencia, lo suplen con decibelios propios de endemoniados, tenores sordos o agitadores de Hyde Park.

Me reconozco discreto y poco dado a las representaciones telúricas del sur, esto es, ''a dar el cante'', y admito que siento pudor al recibir una llamada en un sitio público.
Intento en esas ocasiones una brevedad cortés y un tono compasivo con el espacio ajeno, lo que a veces prolonga la conversación, a fuerza de confirmar lo dicho.
Mención aparte merecen los alegres suicidas de paso de cebra, o ''morideros'' de media calle, absortos en su pantallita universal, que fían sus vidas a la atención de conductores que bien pudieran ir mandando un Whatsapp o verificando sus sueños de fortuna en La Bolsa. Estas coincidencias, suelen terminar con una bolsa de huesos triturados en el asfalto, un conductor con su fortuna y libertad comprometida, ¡y pesadillas, muchas pesadillas!
No creo que haya estadísticas sobre los daños colaterales que genera la obsesión con estos artilugios.
No estaría mal, que cada terminal, viniera con una pegatina afín a las truculencias que decoran las  cajetillas de tabaco:

''Mucho móvil puede dejarte tetrapléjico''

''Si no borras tu historial de búsqueda o mensajes, tu pareja peligra''

o: ''Si sabes que el Madrid ganó anoche, ¿a qué vien morir por regodearte en lo que sabes?

Podría aportar muchas más frases a esta campaña generosa, pero me perdonarán Uds., tengo que ver en Wikipedia la densidad de población de Beluchistán y mirar unos videos en Youtube de ''Instant karma''; encima tengo que ir al funeral de mi abuela... o al menos llamar para darle el pésame a mi madre.

lunes, 5 de marzo de 2018

8 de Marzo Día de la ruptura

Salga como salga, venderán como un éxito lo que es un gran fracaso colectivo.
Empezaron hace años vendiéndolo como: El día de la mujer trabajadora; supongo que no les valía el 1° de mayo porque tenían que codearse con violadores y maltratadores en potencia o en activo.
A fuerza de machacar con la duplicación de género, aparecieron las miembras, las testigas, las estudiantas, y así, hasta llegar a las portavozas.
Fomentaron con la excusa del machismo de muchos, una causa general contra la otra mitad de la humanidad; enemigos o aliados, daba igual si portaban gónadas.
Surgió por fin el cisheteropatriarcado, que tanto vale para un roto como para un descocido; la coletilla que explica  la sociología, la economía y la opresión de unos seres libidinosos y despreciables.
 Los varones pasamos a ser los malos de la película, y cualquier actitud masculina pasó, a ojos de las nuevos inquisidores, a ser un ultraje, una ofensa o una actitud de dominio sobre las féminas.
 ‎Es muy fácil sentarse con las piernas juntitas cuando no tienes un par de bultos sensibles colgando entre ellas; toman como un agravio personal hasta la forma de sentarse de los machos. 
Da igual que cierres las piernas, aunque comiencen a latirte los ojos, sentado entre dos tías; nunca estarás lo suficientemente recogido, y una de ellas, o ambas, considerarán que estás leyendo en Braille con el exterior de los muslos. Dicen hasta sentir repugnancia con esos roces involuntarios, invocando a los imbéciles y los cabrones ( que haberlos haylos), se regocijan en forzar esos contactos ex profeso.

La mayoría de los hombres que conozco, por no decir casi todos, jamás han golpeado ni abusado de mujer alguna; es más, muchos de ellos se han jugado el tipo para defender a féminas de neandertales, borrachos o chorizos.
Ahora resulta que somos culpables de cosas que nunca hicimos,  tiempos que no vivimos y ofensas que jamás cometeríamos contra ninguno de los sexos ( no digo ''dos sexos" porque parece que hay al menos media docena) y cargamos con las culpas pretéritas presentes y futuras de los XY.
Los gestores de esta campaña indigna, dicen ser de izquierdas; yo siempre pensé que esta facción política, propugnaba la unidad de los desfavorecidos, pero parece que  la obtención de subvenciones para sanear las cuentas de los partidos, es prioritaria. Así, con cátedras,  observatorios y mandangas de género, se coloca a los afines, se consiguen votos de ''aspirantas'' a mantenida y se fomenta un nuevo parasitismo social: las víctimas de género (femenino, claro); pero no pasa nada, el dinero viene de Europa, esa Jauja de la que somos contribuyentes netos tras la dorada época de receptores a tutiplén.
Se da el caso de que disminuyen las condenas por violencia contra las mujeres, mientras se multiplican asombrosamente las perceptoras de dinero ''europeo''.

Pese a la vergonzosa Ley de medidas integrales contra la violencia de género, el número de asesinatos de mujeres permanece inalterable, al tiempo que ha crecido considerablemente la tasa de suicidio en hombres.
Algunos se suicidan después de matar a sus parejas o a sus hijos, la mayoría, antes.
Muchos hombres lo pierden todo, hogar, hijos, proyectos...; pasan incluso por la cárcel ante una denuncia fundamentada o falsa, tanto da, en aras de ''la discriminación positiva''.
No conozco estadísticas en España; pero sé que en otros países, muchos hombres descartan ya la posibilidad de casarse o tener pareja estable.
Aquello de: ''Todo prometer para meter'' y su contraparte: ''todo pedir para dejar introducir'' puede que siga vigente en el futuro, pero no las bodas ni los emparejamientos. 
Me gustan las formas femeninas, es una pulsión inconsciente que me vino de serie; y antes miraba con deleite esos culitos, esas piernas y esos torsos con cordilleras mínimas. Ya no lo hago.
Sólo percibo bultos para no chocar con ellos, y pueden ir arregladas, desastradas, desnudas o en llamas, que siempre miraré al frente sin girarme, cosa que fue un clásico en mi vida.
Me dispongo a una misoginia cortés, responderé si me preguntaren, les ayudaré como a cualquier humano o animal que lo necesite, pero hasta ahí.
Si la cosa va a ir de desprecio, yo me niego a hacer aprecio, y voy a hacerles el vacío más absoluto de aquí en más. 
Sólo se salvarán de mi desdén mis pocas amigas (me sobran los dedos de una mano para contarlas), a las demás, que las folle un pez.
Tengo suficiente documentación, memoria y fantasía, para quemar los últimos cartuchos sin que me acusen de ningún crimen.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Basura


Desde hace unos años se ha generalizado el uso de esta palabra más como adjetivo que como sustantivo; una aposición que encierra el juicio de los detractores de tal o cual producto, actividad o tendencia, incluyéndolos en la categoría de productos, programas o modos de pensar nocivos.
No recuerdo qué fue primero, si la "telebasura" o la "comida basura"; puede que incluso ninguno de estos dos azotes tenga el privilegio de ser la precursora de la degradación que amplía sus influencias a diferentes ámbitos.
Seguramente hemos heredado estas nomenclaturas de los sajones del norte de América, tan dinámicos e imitados a la hora de poner etiquetas proclives al retintín; legado que no tardarán en adoptar los que consideran que los términos de esa procedencia, aúpan a la condición de "estar al día" con los latidos de nuestra civilización occidental y cristiana.
El fenómeno de la Telebasura, debemos agradecérselo a los EE.UU, que en los años ochenta, comenzaron a generar programas en los que la lucha por una audiencia poco ambiciosa de calidad era lo único importante; esa batalla económica justificaba la omisión de cualquier atisbo de ética, buen gusto o veracidad y terminó haciéndose con una parte considerable de la parrilla televisiva.
El amplio espectro de público que se regodea en las miserias ajenas, la violencia, el sensacionalismo o el morbo, abrieron la espita de una carrera del MAL gusto que pronto alcanzó el PÉSIMO y promete cotas abisales tras casi cuarenta años de aquelarre del patetismo y la chabacanería.
Ni tan siquiera las televisiones estatales se libran de esta plaga, al menos en el caso de España, ya que esta, debe competir por la audiencia poco ilustrada o refinada, con unas empresas que carecen absolutamente de cualquier compromiso con la cultura, la calidad o el buen gusto si los número cuadran.
Desde que existen, hubo cine, teatro, literatura o televisión para públicos poco exigentes; pero este fenómeno que nos ocupa, desde la comida a los espectáculos, llama la atención por ser productos malsanos consumidos por diferentes estratos sociales y niveles educativos, lo que indica que su atractivo, liga más con los instintos que con el historial académico y los ingresos económicos.
Bienaventurados los consumidores de basura, a menos de una semana de las elecciones catalanas, asistimos a un espectáculo de fuegos artificiales de la peor política basura; no descarto orgasmos del respetable.

lunes, 11 de diciembre de 2017

El Forúnculo de Davos


Escribió Miguel de Unamuno en su poema Nihil novum sub sole

…tropezamos con el pasado al avanzar,  todo es renuevo;
los en brote y los secos son los mismos ramos
lo que ha de ser ha sido ya, nada hay de nuevo".

Ya hacia el siglo VIII a. C. el Oráculo de Delfos era un lugar destinado a la consulta de los dioses; estos, "recibían" al pie del Monte Parnaso en un templo sagrado dedicado a Apolo. Las Pitias o pitonisas, eran las encargadas de mediar entre estos y los mortales que acudían a pedir consejo y traducían para estos últimos las respuestas de las deidades. 

En el año 1971 (d. C.), Klaus Schwab, economista alemán, funda en Suiza el Foro Económico Mundial, que se reúne anualmente en el Monte de Davos y recibe por ello también el nombre de: Foro de Davos. Allí se reúnen los dios…, perdón, los principales líderes empresariales y políticos, periodísticos e intelectuales internacionales (participa hasta Paulo Coelho) para preparar el argumentario neoliberal para la prensa y aprovechar de paso para establecer la voluntad de los dioses.
Hace casi tres mil años la creatividad humana ya estaba desatada aunque no existiera como tal el "coaching", el "marketing" ni el "gilipolling"; según una de las tantas leyendas que narran los inicios del Oráculo de Delfos, Apolo mató a Pitón (dragón que custodiaba el oráculo de Gea) para hacerse con el negocio de guiar a los mortales fundando su propio oráculo. Como de momento no contaba con sacerdotes, desvió un barco con cretenses a los que les encomendó la atención del nuevo culto del santuario.
El oráculo se celebraba un día al mes, el día 7, considerado el día del nacimiento de Apolo; Apolo Pitio era el dios principal del santuario; sin embargo, en invierno, el protagonismo lo asumía el dios Dioniso, ya que Apolo se retiraba,  al paraíso septentrional.
Las Pitias, o pitonisas eran escogidas por su virtud, su cargo era vitalicio y su destino estaba ligado de por vida al santuario; también se las conocía como sibilas, en honor a una famosa profetisa llamada Sibila. Aquellos que la consultaban, tenían que satisfacer previamente un sacrificio ante el altar del templo y el pago de las tasas fijadas.
El Foro de Davos, en cambio, está financiado por 100 empresas miembro, cuya virtud consiste en facturar más de cinco mil millones de dólares anuales.
Entiendo que, tanto la candidez como la codicia o la política con su aspecto malicioso incluido, son milenarios; sin embargo, me cuesta mucho entender que estas prácticas antiguas y modernas, no hayan despertado o despierten susceptibilidades o desconfianzas más o menos generalizadas. ¿A qué viene que los que dirigen el cotarro y son los causantes del statu quo económico mundial se reúnan para, hipotéticamente, mejorar las condiciones de los miles de millones de desheredados que han generado con sus políticas de explotación consuetudinaria a los más débiles?
Los Reyes, señores o pudientes de hace 25 siglos, consultaban a los oráculos sobre toda clase de cuestiones; las más delicadas, las de la oportunidad de una guerra o invasión les dotaba de una exención de responsabilidad si el envite salía batracio. Ya se encargarían luego los estrategas del verso de explicar el manido asunto de lo inescrutable de los dioses.
Puedo asumir que las sociedades de hace miles de años, iletrados como eran en su gran mayoría, podían comulgar con la rueda de molino que significa que los inmortales del Olimpo hubieran montado una consultoría; lo que me irrita profundamente, es que no montemos un pollo global cada vez que se reúnen los responsables de la desigualdad y gran parte del dolor de los humildes o desvalidos de la tierra.

El forúnculo de Davos es la puesta en escena de una farsa de los que mandan, pretendiendo lavar la imagen del abuso grosero del liberalismo económico, que a través de sus medios de comunicación (la gran mayoría) mezclan el cuento de la lechera con las cuentas de la vieja para explicar porqué nunca seremos, no sólo iguales, sino, ni parecidos.

jueves, 23 de noviembre de 2017

In memoriam Oscar Zheimer

Como hijos de una diosa menor, los Zheimer no vivimos demasiado; nos alcanzan unas pocas décadas para dejar claro que nunca llegaremos a nada que pueda ser considerado relevante para las aspiraciones al uso. Generación tras generación, abandonamos la partida  antes de alguien pudiera considerar que estamos acabados. Nunca supe muy bien si se trata de una cuestión genética o un ardid de linaje para sembrar la duda de que pudiéramos haber dado algo más, de no haber truncado el destino nuestra remontada tardía.
Poetas ignotos e inventores, supervivientes, suicidas, funcionarios de prisiones o comerciales de perfumería, los Zheimer nunca llegamos a cimas de prestigio como: dentista, capitán de caballería, cantante melódico o azafata del tren fantasma. Ser seres oscuros es una premisa inmutable de la prosapia familiar; nuestros momentos de gloria se confunden con una fiesta de cumpleaños con zapatos nuevos o la obtención del bachillerato en un instituto de extrarradio. 
Nunca me he tomado la molestia de indagar en la heráldica familiar, un poco porque sé que se trata siempre de exageraciones gráficas en forma de escudo cuyo fundamento se basa apenas en el paso del tiempo, el olvido y las pretensiones. Sin duda nuestro blasón, de existir, hará alusión al orden, porque los Zheimer abandonamos las pasiones mundanas y los hospitales públicos con el mismo orden en que llegamos al mundo a tratar de pasar desapercibidos. No hay registros que indiquen que nos pisamos el turno en las despedidas solemnes y siempre cedemos el paso a nuestros mayores.

No habrá grandes homenajes porque Oscar Zheimer murió al otro lado del mundo y mis compromisos me impiden darle el último adiós; simplemente tiraré al Paraná el anillo con la piedra azul que me regaló hace siglos porque me había visto triste, era un visionario.

sábado, 17 de junio de 2017

In Memoriam Concha Caballero

Dentro de unos días, se cumplen dos años y medio de la muerte de una mujer excepcional. Concepción Caballero Cubillo, una cordobesa de Baena, licenciada en Filología Hispánica; parlamentaria entre 1994 y 2008 y profesora de Lengua y literatura en un instituto de Coria del Río (Sevilla), escribió uno de los análisis más brillantes y premonitorios que he leído en el periódico El País el 18 de Enero de 2013:

"Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición."

El cáncer nos la arrebató el 21 de Enero de 2015; yo particularmente, sigo echando en falta su lucidez y cercanía. ¡Muchos no te olvidamos Concha Caballero!


Fue autora del libro Sevilla, ciudad de las palabras en el que hace un viaje por Sevilla a través de la Literatura Universal.

sábado, 10 de junio de 2017

El tribunal de la vergüenza

Una vez terminado este escrito que me propongo publicar, iniciaré una campaña en Change.org (que morirá virgen de seguidores) para la supresión del Tribunal Constitucional.
Este engendro, regulado por el título noveno de la Carta Magna; amparado por una ley orgánica de 1979 y apropiadamente maquillado por otra de 2007, no es ni más ni menos que una tercera cámara legislativa. Si bien es verdad que sólo puede actuar en forma negativa, es decir, que no puede crear leyes pero sí suprimirlas, el efecto final, es el de un consejo todopoderoso e inapelable, nombrado por un señor que no pasó nunca por las urnas (y de eso siguen cuidándose casi cuarenta años después de su imposición) a propuesta de:

Congreso de los Diputados: 4
Cámara del Senado: 4
Gobierno de turno: 2
Consejo General del Poder Judicial: 2 

En apariencia, todo muy democrático y legal; pero si consideramos que la Constitución de 1978 fue votada por un treinta por ciento de la población viva actualmente, con la imposición de un monarca como condición "sine qua non" para poder acceder a las esperadas libertades que dicha Ley de leyes traía como buena nueva tras una dictadura de cuatro décadas, ya se trae un tufillo a trágala que hasta hoy sufrimos.
A todas luces el tribunal más poderoso del Estado, aunque nos cuenten trolas al respecto, es elegido por el bipartidismo para garantizar: 

El bloqueo de leyes creadas; la derogación de otras que, habiendo sido sancionadas por las cámaras, afectan negativamente a los intereses de los que han nombrado a los Magistrados que integran dicho tribunal, y finalmente la aceptación de normas abiertamente inconstitucionales como la Ley Integral Contra la Violencia de Género de 2004.
Ariete contra cualquier iniciativa incómoda de las CC.AA y bloqueo efectivo de leyes por los dilatados plazos de sus pronunciamientos, el Tribunal Constitucional gobierna por la delegación de los estrechos círculos que, sin mancharse las manos, apelan a un tercero, un ente de desconocidos para el pueblo en general, para determinar qué leyes pasan el filtro de las normativas" como Dios manda"
Son innumerables las vergüenzas de este tribunal de notables; pero la última, ese lavado de cara de la amnistía fiscal de 2012, que "anula" (a buenas horas mangas verdes) los efectos de la ley cuando sus aviesas intenciones se han cumplido, y deja sin tocar sus consecuencias injustas para los que sí cumplen sus obligaciones fiscales, es para mí la puntilla definitiva de su desprestigio y necesidad de desaparición.

Cinco años les ha tomado redactar 22 folios, y casualmente, su fallo llega en el momento en que han prescrito los delitos de los 31,000 defraudadores (algunos sobradamente conocidos) y por consecuente, se habrán salido con la suya los delincuentes. Si hasta parece una provocación el que no hayan esperado 6 años, al menos para disimular.